21 mayo, 2021

El Castillo. Presencia de la orden de San Juan en Villalobos

 


Los caballeros hospitalarios de San Juan Bautista de Jerusalén. Luego Caballeros de Rodas. Luego Caballeros de Malta.

Desde 1161 esto caballeros hospitalarios reciben continuas donaciones de terratenientes de Villalobos. Del castillo tenemos documentos desde 113, cuando aparece el primer “tenente” documentado como tal. En 1319 el infante don Juan manda en su testamento que el castillo de Villalobos vuelva a la orden de San Juan de donde lo había tomado. ¿Desde cuando venían los hospitalarios ostentando la posesión de este castillo?, pues parece que aproximadamente desde 1295.

También desde 1163 se dona a estos caballeros un tercio de la iglesia de San Salvador, que llegarían a detentar en su totalidad, como viene indicando el libro becerro de presentaciones de la diócesis, año 1468.

No debe ser casualidad que el hospital de la Trinidad, cuya capilla era un edificio despegado del anterior, estuviera en terrenos de la misma parroquia. La orden de San Juan se llamaba de los Hospitalarios, y a eso se dedicaban. No obstante el documento más antiguo de esta institución, unas bulas del papa Julio II en 1507,  dicen que el titular del hospital era la orden de Santiago.

Parece bastante evidente que el castillo, la parroquia de San Salvador y el Hospital de la Trinidad constituyeron una unidad de servicio y de poder de los caballeros hospitalarios en el entramado urbano de Villalobos.

Patio del hospital de los caballeros de San Juan en Rodas.


La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como la Orden de Malta, es una orden religiosa-militar fundada en Jerusalén en el siglo XI. Nació dentro del marco de las cruzadas y desde un principio, junto a su actividad hospitalaria, desarrolló acciones militares contra los ejércitos musulmanes.

La Orden tuvo su primera sede en Jerusalén, en 1142. Tras la conquista de Jerusalén por Saladino, pasó a San Juan de Acre, donde construyó un hospital. Cuando fue expulsada a su vez de allí en 1291, la Orden se instaló en Chipre y posteriormente en Rodas. En 1530, ocho años después de haber salido de Rodas, Carlos I de España cedió a la Orden las islas de Malta, Gozo y Comino, así como Trípoli.

Después de la conquista de la isla de Rodas, sus miembros pasaron a ser llamados Caballeros de Rodas y, tras la cesión del archipiélago maltés, Caballeros de Malta.

En 1798, Napoleón Bonaparte ocupó la isla obligando a la orden a abandonarla. En 1800, los ingleses conquistaron el archipiélago. Aunque fueron reconocidos los derechos de la orden sobre la isla en el Tratado de Amiens en 1802,​ los términos estipulados no fueron respetados y la isla dejó de ser la sede de la Orden.

En 1845 la orden podía considerarse prácticamente disuelta, ya que en cada país existía y se organizaba de distinta manera. Después de haber tenido sedes provisionales la orden se estableció finalmente en Roma en 1834.

En la cima del Aventino, en Roma, ondea la bandera de la Orden de Malta.Hoy es la única posesión que les queda. Es extraterritorial y sus miembros tienen estatuto diplomático.

Durante el siglo XX la Orden volvió a centrarse en su misión de asistencia hospitalaria. Su sede central, que ha cambiado de sitio en varias ocasiones, actualmente se encuentra en la ciudad de Roma, en la Via dei Condotti, en el Palacio Magistral, cerca de la plaza de España. Ese edificio y la Villa del Aventino, tienen estatuto diplomático. Su nombre completo es: Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

Al final de la Edad Media, cuando fue abolida la orden de los templarios, teniendo en cuenta que se dedicaban a la custodia de peregrinos, sus castillos e inmuebles pasaron a otras, principalmente los Hospitalarios de San Juan. En España se hicieron cargo de los establecimientos del camino de Santiago la orden militar de Santiago de la Espada, en Portugal la Orden de Cristo. En nuestro camino jacobeo es frecuente encontrar un templo dedicado a San Juan Bautista, unido a un hospital o albergue.

La presencia de la Orden de San Juan en Villalobos fue importante. Hay referencias de que tuvieron algún tiempo en varios episodios discontinuos la posesión del castillo. Hay también referencias a una “casa”. Seguramente fueron los que fundaron el Hospital de la Trinidad, que siempre fue la fundación de hospitales oficio de esta orden de caballería.

1161 y 1163 La condesa de Villalobos, Teresa Fernández, y sus hijos donan al Hospital de San Juan de Jerusalén varias heredades. Entre ellas estaban las propias arras que Teresa había recibido de su marido, y que éste a su vez había heredado de su hermano Rodrigo.

Las relaciones debieron ir profundizándose con el tiempo, y un hijo de los condes Osorio Martínez y Teresa Fernández, Gonzalo Osorio, llegó a solicitar y obtener en préstamo de los hospitalarios diverso material. Concretamente fueron tres caballos, una loriga, dos grebas y 440 áureos. También parece que Gonzalo les favoreció con una manda testamentaria, pero murió antes de devolver el préstamo por lo que tuvieron que ser sus hermanas quienes hicieran frente a la deuda ante la Orden de San Juan.

1163 Marina Pérez, mujer de Fernando Gutiérrez, otorga sus heredades en Villalobos, y en su término: solares, eras, viñas tierras y hacenderas al Hospital de San Juan de Jerusalén, y lo confirma todo el concejo de Villalobos. El mismo año Ciprián Pérez (¿hermano de Marina?) dona a la Orden de San Juan un tercio de la iglesia de San Salvador de Villalobos, y otro tercio en garantía por diez maravedís de mis sobrinos, hijos de Rodrigo Yáñez.

1180 Como pago de ellos, Aldonza, Constanza, Sancha y Jimena Osorio concedieron al Hospital de Jerusalén la villa de Ribota, junto al río Valderaduey cerca de Villalpando[1]. Sólo un año después, Aldonza estaba negociando con la orden de San Juan la continuidad y terminación de las obras de la iglesia de San Juan de Benavente.

San Juan del Mercado. Benavente.

1224, Don Fernando González de Villalobos entrega a la Orden de San Juan cuantos bienes posee en las «villulas» de Maire y Fresno. Entre los testigos aparece: de Villalupez: Johanes Petri, presbiter.

1227 Su hijo, Rodrigo Fernández de Villalobos, donó a la orden de San Juan su cuerpo y alma, comprometiéndose a entregar a la Orden lo que tenía en Fuentes de Ropel, con efectos para después de la muerte de Rodrigo. En cambio, éste recibiría de la Orden la tenencia de la misma donación de Fuentes más las propiedades que la Orden tenía en el valle de Villalobos (en Villalobos, Villanueva la Seca, San Esteban del Molar, Palazuelo y Vega de Villalobos[2]). Y así mismo su madre doña Elvira da otra cuarta parte y heredad, y aparte al prior Fabián Sánchez ciertas heredades en Villalobos y Villanueva (La Seca) y San Esteban del Molar, y en Palaçuelo y en la Vega.

El castillo y la cerca

En Villalobos se mencionan tenentes desde 1113. En 1221, Gil Manrique (ya lo vimos más arriba, esposo de Teresa Fernández de Villalobos) rinde pleito homenaje del castillo de Villalobos al rey de León Alfonso IX.

1113                         Fernando Menéndez[3]

1123 y 1136             Rodrigo Martínez de Villalobos

1139                         Pedro Martínez de Villalobos

1147                         Conde Ponce

1148 a 1159             Conde Osorio Martínez de Villalobos

1163                         Condesa doña Teresa de Villalobos

1170                         Gonzalo Osorio de Villalobos

1195                         Rodrigo Pérez de Villalobos

1220-1223                Gil Manrique de Manzanedo, esposo de Teresa Fernández de Villalobos. Quien rinde homenaje a Alfonso IX

1293                         Inés Rodríguez de Villalobos, nieta de los anteriores.

El conde Osorio aparece en los documentos 38 y 41 de los privilegios de San Juan como Osorio Martínez, en el segundo caso tenente en Malgrat (Benavente), sus fechas: 1139 y 1140. Suponemos que Rodrigo Martínez, que, como ya se dijo murió en 1138 sería tenente del castillo de Villalobos hasta su muerte. Y también suponemos que a su hermano Osorio Martínez no le daría el rey la tenencia hasta 1148. Mientras ostentaba este cargo provisionalmente el conde Ponce.

El 1 de diciembre de 1173 los hermanos Gonzalo y Constanza Osorio otorgan fuero a Villalobos. El fuero constituye la primera normativa para regular la vida social y económica de un pueblo.

… e aquél que verdaderamente de vos castillo o solar viere que a nos e los nuestro ssucessores paga fuero, e aquél que en su lugar por aventura viniere a comparar su iuguero, e algún mezquino non faga ningún fuero.

Debía ser señor de Villalobos D. Fernando González, cuando en 1221 D. Gil Manrique, su yerno, prestaba homenaje a Alfonso IX en Zamora, por el castillo de Villalobos.  Estaba don Gil casado con Teresa Fernández de Villalobos, hija de don Fernando.

“…tenia la Orden de San Juan parte en el señorío de Villalobos desde que D. Fernan Gutierrez, y doña Marina Pérez su mujer se la donaron (ver 1163 en el apartado anterior) …el infante don Juan, hijo del rey don Alonso X, el cual en el testamento que hizo en Segovia a 31-1-1319 manda que la casa fuerte de Villalobos se vuelva a la orden de San Juan. Después de esto, deseando don Alvar Núñez Ossorio, conde de Trastamara, gran Valido del rey don Alfonso XI, tener el señorío de Villalobos, dio al Prior de San Juan… y el prior le dio en cambio el Castillo de San Pedro de la Tarce, y la casa de Villalobos, precediendo para esto Bulla del Pontífice Juan XXI concedida en Aviñon a 13 de las Kal de Julio año XI de su pontificado, que corresponde al año 1327...[4]”.

La orden de San Juan pudo tener el castillo de Villalobos desde 1294 o lo más tarde eb 1301 en que muere doña Inés Rodríguez. Si el Infante don Juan se lo manda devolver a la orden en 1319, pudo haber caído en su poder pocos años antes.

Barbacana

Dice Lobato Vidal[5] que el castillo de Villalobos se sitúa al sureste del casco de población, justo en el actual pago de “Barrionuevo” y estoy completamente de acuerdo, pues la nomenclatura de sus calles (Barbacana, Cubillón) son sugerentes, y la arquitectura de la barbacana resulta evidente.

El 13 de marzo de 1356, En la relación de donaciones que Inés de la Cerda hace al convento de Santa Clara de Villalobos hay una tierra que cita: ”tras el castiello nuevo[6]¿Había un castillo viejo y nuevo, o el nuevo estaba sobre las ruinas del viejo? Lo que está claro es que el “castillo nuevo” no quiere decir que fuera algo nuevo en el pueblo, porque la existencia años atrás de un castillo ya está demostrada.

El recinto aún puede adivinarse en la estructura cuadrada de Barrionuevo, donde el ángulo noroeste aún aprecia el fundamento de su torre cuadrada. La calle se llama “Cubillón”. Otra evidencia es el resto de barbacana aún existente separando este castillo del resto de la muralla, y donde se adivina que antiguamente existiría un portón de entrada de considerables dimensiones.

Para protección, y sobre todo para el control fiscal del comercio existía también una tapia murada con base de piedra y lienzos de encofrado de tapial. El testimonio más antiguo aparece en un documento del convento, donde se apunta el primer proyecto del monasterio, “frente a la puerta del Burgo”[7]. Entiendo, por la descripción subsiguiente que se trata de alguna puerta de este muro situada saliendo por el Pocito.

Posteriormente aparece otro testimonio durante el asedio del rey portugués João I, y su suegro el duque de Lancaster, que estuvieron personalmente acampados fuera de este muro de Villalobos en mayo de 1327.

En la nomenclatura de las calles podemos encontrar el recuerdo histórico de la existencia de esta construcción. Y es de agradecer que la permanencia de estos pagos como nombre de la calle correspondiente ayuda a encontrar los vestigios de la vieja muralla: Fueravilla, Afueras de San Pedro, Ronda de las Monjas, Ronda Rallo, Cubillón. La muralla siguió cumpliendo funciones de control, de la seguridad por las noches, y para la recaudación de impuesto del comercio, sobre todo de vinos. Pero ha ido viniendo a menos a lo largo del siglo XX.



La presencia de los caballeros de San Juan en el castillo.

Ya vimos algunos hechos en relación con la Orden Hospitalaria y su presencia en Villalobos.

La orden de San Juan se dedicaba prioritariamente a construir y gestionar hospitales para transeúntes y peregrinos. Como se atisba en algunos documentos, su relación y propiedades en la parroquia de San Salvador pueden hacer pensar que fueran en realidad éstos los frailes fundadores del hospital de La Trinidad en Villalobos. Este hospital estaba situado en la colación de San Salvador, y muy vinculado a la parroquia desde siempre. No obstante, la primera constancia documental hace referencia al Hospital de la Trinidad de Villalobos, en manos de la orden de caballería de Santiago, en 1507.

 
  2  
                       

Cruces de las órdenes de Caballería:

1.- Orden de los Hospitalarios de Jerusalén. También llamados de San Juan Bautista u Orden de Malta.

2.- Orden de Caballería de Santiago. Los del reino de León, encabezados por el Monasterio de San Marcos, se llamaban específicamente “Santiago de la Espada”

 

 

 

40

 1160, diciembre, 30

La condesa Teresa Fernández dona al Hospital de San Juan de Jerusalén una heredad llamada Villacevala situada en el valle del río Valderaduey, entre Villamayor y Villardefallaves. La heredad se la había dado el conde Osorio, su marido, en arras de lo que había heredado del conde Rodrigo, su hermano, el cual a su vez lo había heredado de Fernando Meléndez. Y había un pacto en el matrimonio para dar esta herencia por parte del superviviente entre ambos.

Barquero Goñi: Los hospitalarios… pg 23. Texto completo en Carlos de Ayala, nº 86

43

1163, marzo, 29        

Ciprián Pérez dona a la Orden de San Juan Bautista un tercio de la iglesia de San Salvador de Villalobos, y otro tercio «in pignus» por diez maravedís de mis sobrinos, hijos de Rodrigo Yáñez.

Siendo condesa tenente de Villalobos doña Teresa.

Ayala Martínez, Libro de Privilegios… nº 89

62

1221, noviembre 14, Zamora

Pacto entre Alfonso IX y sus hijas, las infantas Sancha y Dulce, de una parte, y Gil Manrique, de la otra, por el que el rey y las infantas se comprometen a defender el castillo de Gil en Villalobos, rindiendo éste, a cambio, pleitesía y homenaje al rey y a sus hijas, siendo confirmado el pacto en la curia plena del rey, y en concilio.

ACL Tomo VI, Nº 1903

RAH O-15, fº 88 a 91 (copias)

64

1224, junio

Don Fernando González de Villalobos entrega a la Orden de San Juan cuantos bienes posee en las «villulas» de Maire y Fresno.

Entre los testigos aparece:… de Villalupez: Johanes Petri, presbiter.

&&&&Ayala Martínez, Libro de Privilegios… nº 240

65

1227, julio 3

Rodrigo Fernández de Villalobos ofrece a la religión de San Juan su alma y su cuerpo y todas las heredades que tiene en Fuentes de Roperio sacando lo que se llama Fontoria. Y así mismo su madre doña Elvira da otra cuarta parte y heredad. Y al prior Fabian Sánchez con licencia del Gran Maestre, Fran de Barron, le da el dicho Rodrigo Fernández por los días de su vida ciertas heredades en Villalobos y Villanueva y San Esteban del Molar, y en Palaçuelo y en Vega.

RAH Colección Salazar y Castro, M-59, folios 167 a 168v, otra copia en O-3, fol 132

79

1327 

En 1327 el papa Juan XXII autorizó al prior de la Orden de San Juan en Castilla para que permutara con Álvaro Núñez Osorio dicha fortaleza y la casa de Villalobos por los derechos reales de las bailías hospitalarias de Valdeguareña, Castronuño, Villaescusa,  Fresno el Viejo,  Paradinas de San Juan, Cuenca y Wamba.

Barquero Goñi,  Los caballeros Hospitalarios en España, pag. 60

 



[1] Barquero Goñi, op. cit.pg. 24 con dos notas que dicen que Ribota es en la actualidad un campo a 5 km al Oeste de Villalpando. Ribota está localizado en el libro de Luis Calvo Lozano: “Historia de Villalpando”

[2] Real Academia de la Historia: Colección Salazar y Castro, M-59, folios 167v a 168, otra copia en O-3, fol 132

[3]Fernando Menéndez, hijo de Menendo Pérez y María Núñez. Menendo era castellano. Fernando aparece repetidamente en el séquito de la reina leonesa Urraca. Martínez Sopena: Parentesco y poder en León… Biblioteca de Historia. CSIC. 1990. pg. 86

[4] Salazar y Castro: Historia genealogica de la casa de Lara, Tomo III, Pág 450.

[5] Lobato Vidal, José Carlos: Castillos y murallas en la provincia de Zamora. Zamora 1997 Pág 111 y sgts.

[6] Vaca Lorenzo: “Documentación Medieval de Las Clarisas de Villalobos”. Documento 24.

[7] Angel Vaca Lorenzo: Idem. Documento 12

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